Cita de la semana

Un psicólogo daba charlas con el título “Diez reglas de oro para criar a tus hijos”.Luego tuvo un hijo y empezó a hablar de “Cinco recetas para criar a tus hijos”; tuvo un segundo hijo y las charlas pasaron a llamarse “Tres ideas para intentar educar a tus hijos”. Cuando tuvo el tercer hijo, dejó de dar charlas.

(O`Hanlon & Weiner-Davis, 1989)

Cómo ayudar a los niños ante la muerte de un ser querido

He recuperado una interesante entrevista que me hizo el periodista Santy Torres para lainformacion.com, espero que os guste.

1. ¿Las fases del duelo en los menores son diferentes que en los adultos?
Las capacidades del niño son diferentes y por tanto también lo es su percepción de los sucesos. Dependiendo de la edad del niño vivirá el duelo de una u otra manera.

2. ¿Por regla general llevan mejor o peor los niños la pérdida de un familiar?
Existe la falsa creencia de que un niño sufre por menos tiempo y de forma menos intensa la muerte de un ser querido, pero eso no es así. Los niños experimentan la pérdida muy intensamente, pero su manera de expresar estas emociones muchas veces no es reconocida por los adultos.

3. ¿Les afecta a los niños el hecho de ver a un muerto?
A los niños lo que les afecta es la pérdida, y es sano y normal que así sea. Para ayudar a un niño ante una perdida, nuestro objetivo no tiene que ser terminar con su sufrimiento y su duelo. Tenemos que permitir que participe en los ritos funerarios porque puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo. Es recomendable contarle qué verá y el porqué de estos ritos. Ver el cuerpo del muerto nos puede ayudar a explicarle que pasa con el cuerpo después de la muerte: deja de respirar, de sentir… Antes de que lo vea dejarle claro con qué se va a encontrar y si no quiere verlo lo respetaremos y no le haremos sentir culpable por su elección.

4. ¿Cómo sería la forma ideal de comunicar la muerte a un niño?
Lo mejor es hacerlo lo antes posible, una vez pasados los primeros momentos de mayor dramatismo y confusión. Tendremos que buscar el lugar y el momento para explicárselo con palabras sencillas y sinceras. Como apunta Iratxe Apraiz Sagarna, en el trabajo en el que me he documentado, podremos decir por ejemplo: “Ha ocurrido algo muy triste. Papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir. Le queríamos mucho y sabemos que él también nos quería. Lo vamos a echar mucho de menos, muchísimo”.

5. ¿Dónde está o cuándo vuelve suelen ser preguntas muy clásicas de los niños en estas situaciones, cómo les respondemos?
Los niños menores de 5 años ven la muerte como algo provisional y reversible. Tendremos que ser pacientes y explicarles las veces que sean necesarias lo que ha pasado y lo que significa la muerte. Para ellos la persona que ha muerto está como dormida y volverá en algún momento a llevar una vida como antes. Hay que tener cuidado con las metáforas a la hora de explicar a un niño la muerte porque ellos son muy literales, entienden todo al pie de la letra. No es conveniente utilizar frases como: “se ha ido”, “lo hemos perdido”, “se ha quedado dormido para siempre”, “ha desaparecido”, “se ha marchado de viaje”… Estas frases pueden hacerle sentir miedo a perderse, a no despertarse, a ser abandonados, a la muerte, y generarles ansiedad y confusión. Será mejor explicarles qué es la muerte con ejemplos concretos de la naturaleza, con la muerte de animales de compañía, etc.

Para saber más sobre el tema os recomiendo la lectura de este documento de Iratxe Apraiz Sagarna titulado “El duelo: cómo ayudar a los niños/as a afrontarlo”.

Cita

“Los adultos son responsables de los hijos. Y los hijos tienen derecho a ser amados, cuidados y protegidos por sus padres o por otros adultos. Como adultos y como padres, no podemos esperar que nuestros hijos satisfagan nuestras necesidades emocionales. Eso debemos obtenerlo de nosotros mismos o de otros adultos.”

Jon y Myla Kabat-Zinn

Actividades y dinámicas para enseñar a defenderse sin “entrar al trapo”

Objetivo:

  • Aprender a afrontar la hostilidad.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica “la curva de la hostilidad” y cuándo es conveniente aplicarla.
2. Role playing.

Un/a muestra una conducta hostil hacia otro/a y este/a aplica la curva de la hostilidad.

3. Reflexión final.

¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos grita? ¿Cómo nos apetece contestarle? ¿Qué es lo que conseguimos “entrando al trapo” y contestando también de manera agresiva?